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martes, 20 de diciembre de 2011

Embalse también se movilizó en diciembre de 2001

Memorias del centenario…



Entre el 19 y 20 de diciembre de 2001, miles de argentinos salieron a las calles haciendo sonar sus cacerolas con la consigna "Que se vayan todos". Argentina arrastraba tres años de recesión y el plan de ajuste lanzado en 1999 por el presidente De la Rúa, un dirigente conservador del partido radical, no había hecho más que agravar la situación hasta llegar al colapso del país. 

El ministro de economía Domingo Cavallo había impuesto el 1 de diciembre de aquel año un gigantesco congelamiento de casi setenta mil millones de dólares en depóstios bancarios, el llamado corralito, y cuatro días después el Fondo Monetario Internacional le quitó el respaldo al gobierno. Eran los últimos días del Plan de Convertibilidad, que incluía un valor fijo por ley del dólar igual a un peso y una apertura indiscriminada de la economía. Las convocatorias más nutridas se produjeron frente al Congreso en Buenos Aires, y en las ciudades de Rosario y Córdoba.

Siendo ministro del interior Ramón Mestre, se desató una furiosa represión que dejó 38 muertos en todo el país. De la Rúa tuvo que renunciar y huir en helicóptero de la Casa de Gobierno, sitiada por miles de manifestantes que resistieron el ataque policial toda la jornada del 20 de diciembre de 2001.


Jorge Demetrio Cárdenas recibió dos balazos, uno en la ingle que le perforó la arteria femoral y otro en la pierna. En un primer momento fue dado por muerto, pero en el Hospital Ramos Mejía le salvaron la vida. Afectado por la depresión, sufrió un ACV y falleció en julio de 2002.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Prueba contundente de los vuelos de la muerte

"La historia es una pesadilla de la 
que estoy tratando de despertar. "
James Joyce, Ulises



La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) entregó a la justicia argentina un expediente archivado hace 32 años que representa la prueba más contundente de la existencia de los vuelos de la muerte. Una práctica de extermino de personas detenidas desaparecidas durante la última dictadura Argentina. Se trata de un informe realizado en 1976 por las fuerzas de seguridad uruguayas sobre cuerpos arrastrados por corrientes marinas que aparecieron en las costas del país vecino. Los indicios permiten inferir que serían desaparecidos argentinos.

El acceso a documentos de la CIDH por parte de la justicia argentina empezó a concretarse el mes pasado, durante la visita a la sede en Washington del juez Sergio Torres, a cargo del juzgado en lo Criminal y Correccional Federal N° 12, en el marco de la megacausa ESMA. Torres encontró 65 cajas de archivos y copió una selección, pero en el caso de las imágenes pidió el material original, ya que podrían probar los vuelos de la muerte. Para la CIDH las denuncias son confidenciales por motivos obvios y no hay un mecanismo para hacer pública esa información. 

La documentación fue entregada anteayer por el secretario ejecutivo de la CIDH, el argentino Santiago Cantón, quien fue uno de los que promovieron que ese organismo de la OEA abriera los archivos confidenciales. Lo que representa un cambio de paradigma en su funcionamiento porque es la primera vez que lo hace para un proceso de justicia. 

La carpeta 37 de la CIDH tiene solapas de cartulina, todavía contiene los archivos originales, organizados aparentemente por personas, con más de una imagen en cada caso. La documentación incluye informes mecanografiados -forenses y de inteligencia-, mapas y 130 fotografías, relacionados con una veintena de cuerpos. Las imágenes son impactantes, en algunos casos los cuerpos están completamente enteros, aunque comidos por la fauna marina, hinchados, putrefactos, sin ojos y sin pelos, sin sus partes blandas en resumen. Además del estado de los cuerpos, las imágenes intentan mostrar algunas de las características de los procesos a los que fueron sometidos. En una se ven marcas que parecen ser rastros de la picana en las piernas de una mujer, cuyos dedos están pintados con esmalte de uñas. En otras, hay cables, cuerdas y sogas armadas con tiras de persianas sujetando las manos de las víctimas, y hasta un hombre que apareció capado a cuchillo.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Un pueblo escondido y una mina olvidada






por Guillermo Goldes

Floreció en la época en que la extracción de tungsteno era rentable. Pasó definitivamente al olvido cuando China copó el mercado mundial. Hoy es una aislada meca para el turismo aventura enclavada en las sierras de Córdoba.

La zona es agreste y hace honor a su nombre: Cerro Aspero. Se puede llegar a pie o en vehículos todo terreno. Se encuentra unos 60 km al Oeste de la Central Nuclear de Embalse, provincia de Córdoba, y 20 km el Este de la puntana Villa de Merlo. Las instalaciones de extracción y procesamiento de tungsteno de Pueblo Escondido se encontraban en la confluencia de tres arroyos serranos cuyas aguas eran vitales para el lavado de los minerales, que se extraían sin el uso de productos químicos.

En su época de esplendor había en Pueblo Escondido decenas de trabajadores, instalaciones de molienda, concentración y separación de minerales por medios mecánicos, una usina propia, hospital, viviendas para mineros y jefes, teléfono. También un cablecarril de 300 metros de longitud para bajar el mineral hasta la planta y un surtidor de combustibles, entre otras facilidades. Pero no había geólogo. Sí mineros expertos, muchos traídos de Chile y Bolivia.

viernes, 2 de diciembre de 2011

El criminal de guerra nazi que controlaba la pesca en Embalse del río Ctalamochita

Memorias del centenario…


Ludolf von Alvensleben, perteneció a la nobleza alemana, fue general de las SS de Hitler y responsable de numerosas masacres. Al finalizar la guerra se refugió en la Argentina, vivió en Santa Rosa de Calamuchita, donde fue concejal y presidente del club Unión. Se desempeñó como inspector de caza y pesca en Embalse, en la decada de 1960. Fue el primero en buscar uranio cerca de Yacanto. Todo esto mientras estaba prófugo de la justicia polaca que lo había condenado a muerte en ausencia.

Ludolf-Georg Hermann Emmanuel Kurt Werner von Alvensleben, nació el 17 de marzo de 1901 en Halle, Alemania, y murió en 1970, en Santa Rosa de Calamuchita, Argentina. Era hijo y nieto de generales prusianos, su nombre familiar era “Bubi” (1). Los Alvensleben formaban parte de las familias más tradicionales de la región, y desde mediados del siglo XVIII eran los dueños del castillo de Schochwitz (2), la familia tenía tierras en la región y un escudo de armas que enumeraba sus dominios.

Castillo de Schochwitz, Alemania

Cuando cumplió los 10 años de edad, lo inscribieron en una escuela militar. Formó parte del Cuerpo de Cadetes Prusianos desde 1911. Después de la muerte de su padre en 1912 heredó el título de von y arrendó la propiedad familiar. Pasó la Primera Guerra Mundial en el Regimiento de Húsares Nº 10 que no sirvió en el frente.

Cuando regresó a casa cursó los estudios superiores en una de las universidades más prestigiosas de Alemania, la Universidad de Halle, donde se graduó con un mérito en agricultura. En 1920 fue durante seis semanas un miembro de los Freikorps (cuerpo de voluntarios) en Halle. Entre 1923 y 1929, comenzó a militar en una organización de ultraderecha llamada Stahlhelm (3).

El 3 de mayo de 1924 se casó en el castillo familiar con Melitta von Guaita, cuatro años menor que él, con la que tendría cuatro hijos: dos varones y dos mujeres. Se quedarían juntos toda la vida, y la mujer abandonaría Santa Rosa de Calamuchita sólo después de la muerte de su esposo. En 1928 se convirtió en jefe de la propiedad de la familia en Schochwitz, que en ese momento estaba fuertemente endeudada.

Alvensleben ingresó al partido nazi el 1 de agosto de 1929 con el número de afiliado 149.345, en 1933 se convirtió en miembro del Reichstag (el parlamento nazi), y su incorporación a las SS se produjo el 5 de abril de 1934, con el número 177.002.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Conferencia sobre Políticas de la Memoria en Embalse

Memorias del centenario…


El presidente del Archivo Nacional de la Memoria (ANM), doctor Ramón Torres Molina, brindó una conferencia en Embalse sobre Políticas de la Memoria, el pasado viernes 25 de noviembre de 2011. 


Se transcribe a continuación una parte de la disertación:

"... Cuando hablamos de la memoria, de memoria histórica, hablamos de una actitud activa de grupos de un país determinado, de organizaciones no gubernamentales, de sectores étnicos, incluso puede ser de un país; que desarrollan una labor activa en favor de la interpretación de determinada etapa de la historia de un país. Por eso no hay una sola memoria, hay varias memorias, puede haber una memoria hegemónica, predominante, pero siempre hay cuestionamientos a esa memoria, que en un determinado momento puede ser hegemónica o predominante.  Estos temas se desarrollan en nuestro país como consecuencia de los hechos que se vivieron en las dos últimas dictaduras, principalmente en la última dictadura, por lo que hay que tomar como un período continuado la dictadura que comienza en 1966, que tiene su intervalo inestable del 73 al 76, y que se continua del 76 hasta el 83.

martes, 22 de noviembre de 2011

Línea histórica de Embalse de Calamuchita .

"Historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, 
testigo de lo pasado, ejemplo 
y aviso de lo presente,
 advertencia de lo por venir..."

Resultado de imagen para fotos de la construcción del embalse de rio tercero

Estos análisis y apreciaciones, no pretenden ser un riguroso trabajo histórico. Si en cambio, trazar una línea con los hitos ocurridos en estos cien años, que nos permitan sacar conclusiones, para afianzar nuestra identidad como pueblo, como comunidad...


El titulo obedece a la necesidad de marcar una clara diferencia, con el equívoco nombre de nuestro pueblo, difundido a nivel nacional como Embalse del Río III.


viernes, 18 de noviembre de 2011

Las antiguas usinas inglesas del río Ctalamochita

Memorias del centenario…


Los edificios de las usinas inglesas del río Ctalamochita representan el único testimonio del primer proyecto hidroeléctrico de la zona. Uno de ellos alberga el museo municipal ingeniero Alba Posse. Otro, el que corrió con la peor suerte, está sumergido en el lago Piedras Moras. Y finalmente, el menos conocido, perdido en los laberintos del monte serrano y del tiempo, se yergue orgulloso, conservando gran parte del esplendor pasado.

A comienzos del siglo XX el río Ctalamochita era conocido por los lugareños como río Grande (1). Este curso de agua, calmo y ancho, en época de lluvia dejaba su mansedumbre para transformarse en una incontenible masa de agua que arrasaba todo cuanto encontraba a su paso, especialmente río abajo en la zona del llano, donde provocaba grandes pérdidas a las actividades agropecuarias.

Alertados sobre este problema, y conociendo los beneficios obtenidos en Almafuerte debido al aprovechamiento del río por medio de los canales de riego ideados por el doctor Pedro C. Molina, los responsables de la compañía inglesa que construía el tramo Buenos Aires-Almafuerte del Ferrocarril Central Argentino, vislumbraron el enorme negocio que significaría transportar los granos de las cosechas de la zona si se lograba controlar al impetuoso del río (2).